Décimo Octavo ACC Americano

DÉCIMO OCTAVO ACC AMERICANO
Confront & tone 40

Con los CCH, L. Ronald Hubbard tenía los medios para que los auditores cascaran incluso los casos “más duros”. Aunque los procesos exigían la energía y la destreza de un auditor en Tono 40, nivel para que sólo calificaban Clears y OT, el señor Hubbard ya había publicado la solución en el Congreso de la Libertad, donde lo demostraba mediante adiestrar los Ejercicios de Entrenamiento de Indoctrinación Superior (TR), Y en el Décimo Octavo ACC puso estas nuevas técnicas en manos de los auditores. Puesto que la esencia de los TR es la capacidad para percibir, estableció el rumbo con su declaración en la conferencia clásica sobre confront: Scientology y el Conocimiento Efectivo. Luego, los estudiantes del ACC fueron literalmente los pioneros de la base del entrenamiento futuro. Con los TR como forma vital de llegar más abajo en los procesos, el señor Hubbard enseñó un conjunto de descubrimientos relacionados: la definición y aplicación de nivel de necesidad; el uso de Auditación Informal, Auditación Formal y Auditación Tono 40 ; la relación de la Escala de Efecto con el nivel en la Escala Tonal y las respuestas largamente buscadas a uno de los misterios más antiguos del Hombre: la muerte. Aquí, entonces, está la aplicación técnica completa de los revolucionarios avances sensacionales que no sólo cambiaron las Academias para siempre, sino que proporcionaron al Hombre su primera tecnología funcional sobre cómo confrontar.

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La disposición de hacer es lo que controla la capacidad y es lo único que controla la capacidad.– L. Ronald Hubbard

Con el sensacional avance de Control, Comunicación y Havingness (CCH), L. Ronald Hubbard había desarrollado la tecnología y la había llevado a un punto en que un auditor competente y verdaderamente bien entrenado podría cascar incluso el caso más “duro”. O, dicho de otra manera, su continua investigación y reducciones del nivel para llegar a un nivel más básico y alcanzar a cada uno y a todos los preclears habían avanzado tanto los procedimientos de auditación que incluso el más resistivo de los Homo sapiens entregaba sus aberraciones y consentía en liberarse. Como escribió en junio de 1957:

“Podemos procesar de manera predecible y con precisión a un bebé de un día de edad, a una persona en coma, a un esquizofrénico catatónico, a un caso de no-realidad o a una persona en buena forma. Esto, por supuesto, es nuevo, pero también cambia varias cosas”.

En cuanto a lo que eso significó en términos de un clearing a gran escala, el señor Hubbard enfatizó que más del 50 por ciento de esos resultados dependían de la capacidad del auditor. Y eso era ciertísimo específicamente en el caso de los CCH, en donde el mismísimo poder de los procesos había planteado un nuevo reto: ponía rigurosamente a prueba la resistencia de un auditor y sus destrezas. De hecho, había descubierto que la efectividad de los CCH dependía en gran medida del estado de caso del auditor y de su nivel de tono. De hecho, la efectividad de los CCH requería un auditor en Tono 40. Así que existía un obstáculo aparentemente infranqueable: pues cuando se trataba de Tono 40, uno sólo estaba mirando a los Clears y a los Thetanes Operantes. Y con una necesidad de miles de auditores (ahora mismo) para iniciar el clearing planetario, el tiempo no permitía que todos los auditores llegasen a Clear antes de que recorrieran a otras personas en estos procesos.

Sin embargo, si ésa había sido la situación, L. Ronald Hubbard había llegado a la solución y anunció el sensacional avance en el Congreso de la Libertad, llamado así porque se inauguró el 4 de julio de 1957, el día de la Independencia de Estados Unidos, y además porque iba a marcar el lanzamiento de nuevas tecnologías para liberar a todos los seres de la Tierra. Y mientras que el Congreso había presentado una instructiva (e inolvidable) demostración de las rutinas de entrenamiento y de la Instrucción Superior, el señor Hubbard se disponía a poner a prueba estas nuevas técnicas en cuanto a su funcionalidad plena en el entrenamiento de auditores en el Décimo Octavo Curso Clínico Avanzado Americano.

El ACC se abrió el 8 de julio de 1957 en un hermoso edificio de cuatro pisos en la esquina de las calles R y 19th NW en Washington, D. C. Eran fuertes los murmullos en la sala de curso conforme más de 65 auditores de países tan lejanos como Sudáfrica y Nueva Zelanda (así como de todas partes de Estados Unidos) aguardaban su aparición en el estrado para entregar la primera conferencia. Yendo directamente al grano, inició el Congreso con lo que se ha convertido en un clásico, su inmortal conferencia “Scientology y el Conocimiento Efectivo”, en la que articuló una diferencia fundamental entre el “fantástico país de las maravillas” de los anteriores estudios sobre la mente y el espíritu, y todo cuanto representa Scientology:

“La mayoría de nuestros datos se fundamentan con firmeza en el hecho de haber mirado.

“Y tu capacidad para conocer el tema es tu capacidad para mirar, ni más ni menos que eso”.

Después, en la misma conferencia, fijó el rumbo para las siguientes seis semanas con sus instrucciones acerca del consejo más valioso que un adiestrador le puede dar al estudiante:

“‘¡Hazlo!’ ‘¡Confróntalo!’”.

Mientras que para establecer aún más el estándar de entrenamiento de auditores, estaba su mandamiento de que “el único error que un Instructor de Scientology puede cometer es en dirección a ser blando”.

De ahí el rumbo del Décimo Octavo ACC. Sin embargo esos estudiantes tal vez no se dieran cuenta de que lo que en realidad estaban aplicando por primera vez bajo la dirección del señor Hubbard eran los cimientos del futuro entrenamiento de los auditores. Pues todo lo que aprendieron y aplicaron iba a formar la piedra angular de los TR Profesionales que hoy en día conocen y usan los auditores desde Sídney a Miami o Budapest.

Con ese fin, impartió conferencias y ejercitó a esos auditores en un conjunto de descubrimientos relacionados, avances sensacionales y destrezas:

  • Teoría de la Auditación: cómo el auditor más el preclear son mayores que el contenido engrámico del banco de preclear;
  • Nivel de Necesidad: su definición y descripción detallada, así como su aplicación para manejar emergencias;
  • La Anatomía del Sueño: la diferencia entre el sueño y el anatén y una cura para el insomnio;
  • Estilos de Auditación: una descripción y uso de la Auditación Informal, de la Auditación Formal y de la Auditación Tono 40;
  • Escala de Efecto: la relación entre la Escala de Efecto y los diversos niveles de tono y la Escala de Havingness, y la solución para alguien atascado en “Tener”;
  • Coeficiente Intelectual: los factores subyacentes al manejo del coeficiente intelectual y el uso de los tests;
  • Grupos: instrucción sobre cómo manejar gente y grupos y ayudar a los auditores en el campo a lograr sus planes locales para la expansión.

Y sin embargo, como resumen final de lo que se había conseguido durante esas históricas seis semanas, he aquí una cita del señor Hubbard de “La Saga del Décimo Octavo ACC”, que se publicó en la revista Ability de septiembre de 1957:

“Hemos finalizado, como cualquier estudiante puede decirles, los patrones de entrenamiento. Hoy en día sabemos entrenar como nunca antes.

“El arte de entrenar es preservar la voluntad mientras se comunica el tema. Hoy podemos hacer exactamente eso; e incluso mejorar la voluntad.

“Conforme se van apagando las viejas escuelas de la psicología y la psiquiatría y el sacerdocio, y van apareciendo nuestras nuevas capacidades, el mundo cambia. Con paso seguro y calmadamente nos estamos haciendo con más y más territorio que antaño era coto privado del ‘único’, los loqueros y los embalsamadores de cerebros.

“La razón de que podamos hacer esto son los espléndidos graduados del HCA y los curtidos graduados del ACC de hoy en día”.

Y si bien es cierto que el entrenamiento de auditores nunca volvería a ser el mismo, L. Ronald Hubbard ya estaba avanzando a la siguiente gran fase de investigación, esta vez para colocar a Scientology a un metro tras la cabeza de la sociedad con un dato que lo controlaba todo y que en lo sucesivo serviría de guía para todo el clearing planetario.